Le Cappelle Medicee

Les Chapelles Medicee

Las Cappelle Medicee constituyen un amplio conjunto de ambientes de gran interés histórico y arquitectónico. La amplia cripta, que contiene las tumbas de la familia de los Médicis, fue construida en base a un diseño de Buontalenti. Los subterráneos de la iglesia de San Lorenzo, reformados tras la inundación, albergan la simple y sugestiva Tumba de Cosimo el Viejo, introducida en el pilar central, y la Tumba de Donatello, cuya lápida fue colocada en un momento posterior,  en el siglo XVIII.

Una escalera lleva hasta la Cappella dei Principi, el suntuoso mausoleo de los grandes duques de la familia de los Médicis, cuya construcción fue iniciada por Matteo Nigetti en 1604 en base a un diseño de Don Giovanni de Médicis, hijo natural de Cosimo I. El proyecto inicial sufrió algunas modificaciones por parte de Buontalenti. Se trata de un amplio ambiente octagonal de 28 metros de diámetro, revestido ricamente con mármoles oscuros y piedras duras, que suscitó el estupor y admiración desde el inicio de su construcción.
Los seis monumentales sarcófagos adosados a las paredes son de los grandes duques Ferdinando II, Cosimo II, Ferdinando I, Cosimo I, Francesco I y Cosimo III. El segundo y el tercer sarcófago están coronados por colosales estatuas de bronce dorado, realizadas por Pietro y Ferdinando Tacca entre 1626 y 1642.
Las integraciones y las obras de embellecimiento de las Cappelle continuaron: es de 1836 la decoración de la cúpula, obra de Pietro Benvenuti, con temas bíblicos y del Nuevo Testamento.

Un pasillo une la Cappella dei Principi con la Sagrestia Nuova, así llamada a esta sacristía para diferenciarla de la Sagrestia del Brunelleschi; a diferencia de ésta última, la Sagrestia Nuova fue concebida desde el principio como capilla funeraria de la familia de los Médicis: fueron el cardenal Giulio de Médicis y el Papa León X los que la idearon. Miguel Ángel empezó su construcción en 1521, y en 1524 ya había realizado la bóveda, pero la expulsión de los Médicis en 1527 y el asedio de Florencia provocaron un retraso en las obras. La salida definitiva de Miguel Ángel en 1534 hizo que la obra quedase sin completar: el artista consiguió finalizar sólo dos de los monumentos sepulcrales, el Sepulcro de Lorenzo, duque de Urbino, y el Sepulcro de Giuliano di Nemours.